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lo que necesitas para no seguir una dieta (parte 2)

Seguimos compartiéndote los tips para adoptar nuevos hábitos  y descubrir que a través de ellos, puedes olvidarte de las dietas.

9. Cambia tus prioridades: vuelve a aprender a comer

Llena tu nevera de pescado, verdura y fruta de temporada, cereales integrales, agua, legumbres, frutos secos, aceite de oliva, carne sin grasa y deja para ocasiones especiales la carne roja, los quesos grasos, la nata, la mantequilla, los lácteos enteros, el embutido, los rebozados, los fritos, el azúcar y los dulces. En definitiva, diseña un tipo de alimentación sana, pero saciante. Un plato de legumbres llena más que una hamburguesa y evita ataques de hambre. Beber agua antes de las comidas nos ayuda a estar hidratados, eliminar líquidos y nos quita algo de apetito. Cambiar los productos refinados por los integrales nos proporcionará más vitaminas, minerales, antioxidantes y más salud, ya que son ricos en fibra y eso nos sacia y nos ayuda a regular el tránsito intestinal. 

10. Aprende a picar

Si te entra hambre entre horas, toma una pieza de fruta o un yogur desnatado, un puñadito de frutos secos, una infusión, una barrita energética, verduras crudas… Los snacks sanos previenen los cambios bruscos de glucemia (nivel de azúcar en sangre), ayudan a que tengamos menos hambre en las comidas principales y controlan la ansiedad y el apetito. Hay muchas opciones adecuadas para matar el gusanillo que surge entre horas y que no nos aportan demasiadas calorías ni nos quitan el hambre de las comidas principales. Aprovecha estas ingestas para que tu dieta sea completa y variada.

11. El desayuno, la comida más importante

Sólo un 3,4 por ciento de los adultos toma un desayuno ideal, compuesto por un lácteo (leche, yogur o queso fresco), un cereal (pan, cereales de desayuno o galletas sencillas) y una pieza de fruta. Esta comida es importante porque rompe el ayuno, contribuye en nuestro rendimiento físico e intelectual, nos permite una correcta distribución de las calorías a lo largo del día y le aporta a nuestro organismo vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, así como nutrientes importantes para nuestra salud.

12. Haz una cena ligera

La cena debe ser menos contundente que la comida, pero sin ser pobre en nutrientes. Lo ideal es que contenga una ración de verduras, otra de hidratos de carbono (pasta, arroz, patata o pan), una ración de proteínas (pescado, huevo, carne magra o legumbres) y una pieza de fruta de postre o un lácteo desnatado. Para una mejor digestión, cena al menos dos horas antes de acostarte.

13. Practica ejercicio a diario

Quemar calorías regularmente caminando simplemente o realizando algún deporte ayuda a regular la relación entre lo que se come y lo que se desgasta para controlar el peso. La actividad física sirve para quemar las calorías que sobran y ayuda a convertir en músculo la grasa acumulada.

14. Descansa tus horas

Por lo general, necesitamos dormir entre siete y ocho horas para que nuestro cuerpo se recupere de la actividad del día. Durante el sueño, intervienen dos hormonas, la ghrelina –hormona del apetito– y la leptina –reguladora del umbral de la saciedad–. Cuando sufrimos déficit de sueño, los niveles de ghrelina aumentan y los de leptina se reducen, con lo que tenderemos a comer más.

Con apoyo de webconsultas.com/dietaynutrición